“Hiperinflación”, “cepo” y “corralito”: lo qué hay que esperar en los próximos meses

“Hiperinflación”, “cepo” y “corralito”: lo qué hay que esperar en los próximos meses

  08 Sep 2019  

Lo que pasa, lo que viene y lo que conviene hacer a los ahorristas, según cuatro economistas tucumanos.

La economía nacional se encuentra en el ojo del huracán. Luego de días tormentosos en un contexto de crisis, con un dólar sin freno, caída estrepitosa de las acciones argentinas y filas de ahorristas retirando plazos fijos de los bancos, en las últimas jornadas se registró una leve mejoría. La divisa norteamericana cerró este jueves en $58,20 ─lejos de los más de $62 que marcaron el final de agosto─, lo que coincidió con un repunte del 8% en la Bolsa y una caída del 6% del riesgo país (que descendió hasta 2024 puntos).
Sin embargo, el panorama ─según los especialistas nacionales y provinciales─ no es alentador en el mediano y corto plazo. La inflación del último mes está en el centro de atención, como la de septiembre, que podrían superar el 4% y rozar el 6%, respectivamente, según el pronóstico de consultoras privadas.
La confianza de los mercados, como razón principal de este momento delicado que transita el país, desvela a economistas que, con posturas ─en algunos casos─ diametralmente opuestas, explican el pasar nacional y se animan a hacer futurología con conocimiento de causa. Luego de las medidas desesperadas tomadas por el Gobierno nacional para controlar la economía, entre las que destaca el control de cambios, palabras como “cepo”, “hiperinflación” y la temida “corralito” volvieron a formar parte del vocabulario diario de los argentinos. ¿Puede volver Argentina a cursar un 2001? Cuatro expertos tucumanos en materia económica despejan las dudas, a continuación:
¿Cómo se explica el momento económico que transita el país?
– Gustavo Wallberg
Es la suma de fragilidad más desconfianza. En una economía sólida el resultado de las Paso no hubiera producido estos sacudones. Pero en esta economía frágil la desconfianza con respecto a lo que impulsará el hasta ahora más probable Presidente llevó a las conductas de cobertura de riesgo observadas.
La verificación de esto es que hasta el viernes 9 de agosto el precio del dólar estaba estable y la inflación en tendencia a la baja y había pocas operaciones que podrían considerarse de precaución. El lunes 12, tras las elecciones, todo cambió. Si la inestabilidad hubiera sido castigo al gobierno actual los temblores se hubieran visto antes de las Paso y más calma después de ella, pero fue al revés.
– Eduardo Robinson
La economía está con un agudo problema de expectativas. Tras las elecciones primarias, la confianza se vio afectada. La razón es que, al ganar las PASO, la oposición por un amplio margen, el mercado espera el advenimiento de una economía mucho más intervenida, trabada, aislada del mundo y eso han sido los factores que se reflejaron en los malos indicadores financieros que muestra la economía desde el momento en que se conocieron los resultados electorales. Los agentes económicos vislumbran que la oposición no tiene un programa económico y no hay ninguna vocación para hacer reformas estructurales, como el sistema previsional, tributario y laboral.
– Alfredo Grassia
La situación actual del país se debe solamente a las decisiones económicas que tomo el gobierno nacional dentro del modelo que inicio en su gestión Mauricio Macri. La intención de buscar culpables o responsables exógenos es solo una manera de deslindar responsabilidades que tiene el actual gobierno nacional al haber tomado estas medidas. El modelo elegido, llevado a que se vean beneficiados solo sectores financieros, externos, tuvo como consecuencia un altísimo endeudamiento, y una falta total de atención sobre los problemas de la gran mayoría de los argentinos.
– Ariel Osatinsky
Argentina enfrenta una crisis de enorme magnitud, la quiebra y bancarrota económica es total. El “salvataje” del FMI no hizo más que alimentar la fuga de capitales, y la economía se encuentra una vez más, en cesación de pago fruto de las políticas económicas de gobiernos que responden a los intereses de los capitalistas.
Los problemas de recesión económica, inflación, devaluación, ya eran parte del gobierno de Cristina Kirchner, problemas que se agravaron con Cambiemos. Desde que asumió el Gobierno, Macri llevó adelante una política de enorme endeudamiento dando ganancias millonarias al capital financiero especulativo. Justificaba todo ello en la idea de que “vendrían inversiones, que permitirán poner en marcha la economía”. Llevaba adelante esta orientación en el marco de una economía mundial capitalista que se encuentra en crisis desde 2007/08, y con crecientes guerras comerciales.
Al no contar con los dólares, el endeudamiento continuó creciendo, y luego del triunfo que obtuvo en 2017, Macri buscó avanzar en las reformas previsional y laboral. Pero en diciembre de aquel año fue enorme las movilizaciones de repudio a la reforma previsional contra los jubilados que, si bien se aprobó, quedó claro que el gobierno no contaba con la capacidad política de imponer la reforma laboral. Dio continuidad a una política de brutal ajuste contra los trabajadores y jubilados, con enormes tarifazos en 2018 que fueron enfrentados por importantes movilizaciones en abril del año pasado. A partir de allí, los grandes capitales constataron que Macri no tenía la capacidad política de llevar a fondo el ajuste que requerían, y comenzaron una fuga de capitales que nunca se detuvo desde mayo de 2018, con la consecuente devaluación e inflación. El gobierno recurrió al rescate del FMI, y el país pasó a estar bajo el tutelaje económico, financiero y político del FMI. De las lebacs, se pasó al armado de la bomba de las leliqs, y la fuga de capitales, la inflación y devaluación no pararon de agravarse. Las tasas de interés por las nubes (hoy 85%) hicieron desaparecer el crédito, agravaron toda la recesión económica, y golpearon a los trabajadores con un crecimiento enorme de la desocupación y la pobreza.
La renuncia de Dujovne, el riesgo país de 2500 puntos son evidencias de que el gobierno de Macri está acabado. Alberto Fernández dará continuidad al ajuste, mediante una renegocación con los acreedores, dando continuidad a los acuerdos con el FMI y al pago de la deuda.
¿Qué opina de las medidas de urgencia que tomó el Gobierno? ¿Existe otra alternativa?
– Gustavo Wallberg
Las medidas deben ser consideradas desde la emergencia. En un clima de normalidad no se justifican, en una crisis sí. Y hasta ahora mostraron funcionar. Su base es reducir la demanda por dólares del segmento superior de inversionistas y aumentar la oferta de dólares.
Una alternativa tradicional hubiera sido seguir vendiendo dólares, lo que en realidad hubiera empeorado la situación porque la disminución en las reservas del Banco Central habría aumentado la desconfianza y acelerado la compra de dólares y la venta de otros activos para ir al dólar. Otra más, generalizar las trabas a la compra de dólares, lo que hubiera aumentado desconfianza, generado un gran mercado paralelo y ahuyentado la entrada de dólares.
Pero hay al menos tres alternativas que hubieran atacado al mismo tiempo los problemas de corto y mediano (hasta largo) plazo: i) pagar este año la deuda privada en dólares que vence el año que viene (15.500 millones de dólares), con lo que se provee de dólares al mercado al mismo tiempo que se reduce la desconfianza; ii) pagar las Leliq pero en dólares (harían falta 23.000 millones de dólares, a 60 pesos por dólar), con lo que se provee de dólares al mercado y se evita que el dinero allí retenido vaya a más demanda por dólares, se elimina el riesgo de inflación implicado en el monto de emisión necesario para pagarlas en pesos (que rondaría el cien por cien) y puede reducirse la tasa de interés; iii) dolarizar la economía, cambiando la totalidad de la base monetaria (se necesitarían 20.000 millones de dólares, a 60 pesos por dólar), con lo que desaparece la causa doméstica de inflación y se obliga al gobierno (el que sea) a realizar reformas institucionales de fondo para tener una economía flexible y resultado fiscal prudente (una alternativa es permitir la libre convertibilidad entre monedas, de modo que las transacciones privadas puedan realizarse en la moneda que las partes acuerden; así, se obligaría a las autoridades a la prudencia si pretenden que el peso se use, y se dolarizaría por el curso de los acontecimientos si no hubiera seriedad de gobierno).
Claro que estas alternativas tienen poca factibilidad política (y tal vez legal), pero tal vez valdría la pena analizarlas.
– Eduardo Robinson
Es un paquete de medidas que tiene como objetivo evitar que se profundice la desestabilización de la economía. Para ello, procura mitigar los efectos de la fuerte devaluación que se produjo tras las PASO y que se refleja en una suba considerable en la tasad de inflación. Por ello, reduce el IVA a 0% para varios productos de la canasta alimentaria, sube el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para las personas físicas, congelamiento de tarifas y de combustibles y un bono especial para empleados de la Administración Pública Nacional. Por el lado cambiario, impuso restricciones para atesoramiento de dólares de bancos y empresas y estableció un límite muy holgado para la compra de dólares de las personas. Hasta U$S10.000, que afecta, según el propio banco Central a sólo el 2% de los ahorristas que compran dólares. Esta parte de las medidas, apuntan a desacelerar la caída de reservas internacionales para evitar que crezcan las expectativas de devaluación y esto acelere la inflación con la consiguiente caída del salario. Las medidas procuran reparar el daño que produce la baja credibilidad en las políticas públicas presentes y sobre todo las que pueden venir.
– Alfredo Grassia
La última medida adoptada, el control de cambio, es una medida que el gobierno tuvo que haber tomado desde antes de haber firmado el acuerdo con el FMI. Desde ese momento, cuando los mercados internacionales decidieron no prestarle más al gobierno nacional, se tendría que haber intervenido en el control de cambio para evitar una sangría terminal de divisas como la que hubo. Para que tengamos una idea, fuera del acuerdo con el FMI, Argentina se endeudó aproximadamente en u$s 107.000 millones y en tres años, la fuga de divisas fue de u$s 106.000 millones. Y siempre existe otra alternativa, el problema es que dentro de los esquemas ideológicos del gobierno actual no son ni si quiera alternativas viables para poder cambiar el rumbo del país. Si bien las últimas medidas que se tomaron en algún momento fueron criticadas por los propios miembros del actual gobierno, estas no serán suficientes para poder cambiar el rumbo económico en Argentina.
– Ariel Osatinsky
Las medidas que tomó el gobierno (reperfilamiento, etc.) son la confesión que la economía se encuentra en cesación de pago. Las reservas internacionales del BCRA no alcanzan para afrontar las deudas del Tesoro (más de U$S 23.000 millones) y la demanda de depósitos (plazos fijos y cuentas bancarias, más de U$S 20.000 millones). El otorgamiento de sumas miserables de 5000 pesos o 2000 pesos por ejemplo a estatales, o a quienes cobran planes sociales, y por única vez, no hacen nada frente a una corrida cambiaria y un dólar que se dispara y que llevó a que la inflación para este año esté por encima del 55%, pulverizando salarios y jubilaciones. El congelamiento de tarifas transitorio se hace sobre tarifazos que ya tuvieron lugar.
La salida a la crisis pasa por romper con el FMI, no pagar la deuda usuraria, nacionalizar el sistema bancario y el comercio exterior para frenar la fuga de capitales. Salarios y jubilaciones deben tener aumento de emergencia de 30% que es lo que se han devaluado, el salario mínimo debe ser igual a la canasta familiar, hay que prohibir despidos y suspensiones y reincorporar a quienes han sido despedidos, repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. Son medidas que hacen que la crisis la paguen sus responsables, los capitalistas.
¿Cuáles serán los efectos inmediatos que traerán a la gente de a pie la corrida cambiaria y los trastornos varios que ha sufrido la economía estas últimas dos semanas?
– Gustavo Wallberg
En lo inmediato el principal problema es el traslado a precios de la depreciación. En diciembre de 2018 el Banco Central adoptó la política de no emisión de base monetaria, y como al menos en los últimos seis años la conducta de emisión del BCRA demora unos ocho meses en tener efecto (si aumenta la emisión, ocho meses después es notable la suba de inflación; si baja la emisión, ocho meses después aparece una menor tasa de inflación), la decisión de diciembre hubiera llevado a una baja inflación en agosto (ya se notaba reducción de la tasa mensual desde mediados de año). Ese resultado positivo ya es inalcanzable.
– Eduardo Robinson
Los efectos de la corrida cambiaria y la desestabilización en las variables financieras, impactan en la inflación que disminuye el salario, sobre todo en el vasto sector informal, desalienta la inversión, lo que impide crear puestos de trabajo, al subir tan fuerte las tasas de interés restringe el acceso al crédito a lo que se suma todo el estrés que implica la incertidumbre.
– Alfredo Grassia
Los efectos inmediatos en los ciudadanos comunes que están fuera del sistema financiero, en primera instancia será una inflación acelerada fuera de control por una falta total de precios de referencia en los productos de primera necesidad y esto generará que en la elaboración del precio final al consumidor se vean diferencias enormes y también aumentos hasta impensados ya que no existe esa referencia para poder construir ese precio final. Otra de las consecuencias directas hacia el sector de los trabajadores es la pérdida del poder adquisitivo del salario, que ya viene perdiendo, en relación de la inflación, la capacidad de consumo y que esto se va a agravar por la devaluación que el gobierno nacional llevo a cabo hace dos semanas.
– Ariel Osatinsky
La corrida cambiara incrementar la presión devaluatoria, que el gobierno trata de contener sobre la base de liquidar las reservas. Toda esa política no frenó en absoluto la fuga de capitales que continúa, y la devaluación se traslada a los precios, y la inflación redujo drásticamente el poder adquisitivo, proceso que continúa día a día.
Luego del regreso del “cepo”, las palabras “hiperinflación” y “corralito” volvieron a formar parte del vocabulario de los argentinos. ¿Es probable que se materialice alguna de ellas en la actualidad?
– Gustavo Wallberg
Primero, no calificaría de cepo las actuales medidas. Son las típicas de cualquier control de cambios, sin grandes problemas excepto para el dos por ciento superior de quienes hacen movimientos en dólares.
Segundo, hiperinflación y corralito no son esperables en el corto plazo. La situación de las cuentas públicas es mucho mejor que en 1989 o 2001. Claro que un temor generalizado que mueva una corrida bancaria puede ser difícil de sobrellevar sin pretender alguna acción al estilo del corralito, pero eso dependerá mucho de los protagonistas de la política.
Al actual presidente no le conviene un final explosivo, y el más probable ganador de octubre oscila entre dos alternativas. Es candidato, no presidente electo, por lo tanto, cuanto peor estén las cosas ahora mejor para él. Pero, al mismo tiempo, recibir una economía caótica habilita a algunos sectores de su espacio político a reclamar acciones extremas y así fortalecerían su poder. En cambio, una economía relativamente en calma reduciría el poder de los extremos y permitiría fortalecer la figura presidencial, apoyado en los gobernadores (excepto Buenos Aires) que son más realistas. Si Alberto Fernández tiene pretensiones de conducción real podría contribuir a reducir las expectativas negativas y habría menos riesgos de desborde.
– Eduardo Robinson
Dados los antecedentes en materia de confiscaciones de depósitos, inestabilidad bancaria y cambiaria, que tiene la economía argentina resulta inevitable que los fantasmas de esos episodios sobrevuelen. Pero, si bien hay un serio problema de credibilidad, hoy por hoy, el sistema bancario se encuentra solvente, con adecuados niveles de liquidez, a su vez es bajo el desclase de monedas, esto es los depósitos en dólares están respaldados en dólares, por lo que resulta poco probable que se tomen medidas más drásticas. Pero, el problema es que se está en un proceso electoral, y el ruido político agrava la confianza. la posición no tiene claro el rumbo que en caso de triunfar en octubre llevará adelante, todo será culpa de la herencia y eso no ayuda a despejar la incertidumbre. Desde el gobierno tratan de contener el desborde y que se agraven los problemas. La situación es precaria, pero por ahora, luce contenida. Habrá que esperar consensos para sobrellevar estos meses.
– Alfredo Grassia
Primero el “cepo” como llaman al “control de cambio”, nunca tendría que haber desaparecido en el país, y menos de la manera que este gobierno lo hizo, sin tener en cuenta las consecuencias directas sobre la economía. Con el concepto de hiperinflación, técnicamente ya tenemos una espiralización de la inflación que, como dije, técnicamente, ya estamos en hiperinflación. Por qué decimos esto, porque la definición de hiperinflación es “el aumento elevado y fuera de control de los precios que se aceleran rápidamente, y al mismo tiempo la moneda pierde valor real y la población tiene una evidente reducción en su poder adquisitivo”. Si nos ajustamos a esta definición, ya estamos en el inicio de un ciclo hiperinflacionario, precisamente algunas empresas, de capitales extranjeros, tuvieron que expresar que en argentina hay “hiperinflación” para poder justificar la reducción de envío de excedentes a sus casas matrices. Y por último el “corralito” está un poco más lejano de tener que vivir esa experiencia en nuestro país. Hoy, a diferencia de la crisis que estalló en 2001, es que el sistema financiero argentino hoy tiene un respaldo, desde los bancos, suficiente para poder responder a la totalidad de los depósitos que existe en el sistema. Esto es primero porque el sistema hoy tiene solo un 27%, aproximadamente, de sus depósitos en dólares que a diferencia del 2001, debido a la “convertibilidad” el sistema estaba totalmente dolarizado. Por estos motivos se está muy lejos de un corralito financiero; esto no significa que si seguimos es este camino donde no hay un plan económico que reactive la economía interna, en el mediano plazo podríamos estar experimentando la misma realidad.
– Ariel Osatinsky
Hay en desarrollo una corrida bancaria y que se combina con la corrida cambiaria. Se están produciendo retiro de depósitos, situación que puede generalizarse y, por lo tanto, podría desembocar en un “corralito”. A su vez, si se tiene presente la bomba de tiempo que son las leliqs, cuya cifra llega a $1,3 billones. A pesar de la tasa de interés de 85%, hubo $200.000 millones que días atrás no se renovaron. Si esto se generaliza y no se renuevan, estamos en las puertas de una hiperinflación ya que el monto de las leliqs equivale a toda la base monetaria en circulación.
¿Qué recomienda hacer a los ahorristas en un momento como este?
– Gustavo Wallberg
Todo depende del horizonte temporal que prefiera cada uno. Si la pretensión es el corto plazo, mantener los dólares que se tengan y buscar colocaciones que rindan alto interés, pero hasta las cercanías de la fecha de la elección. Allí habría que pensar si jugarse al lunes posterior o anticipar; según la percepción, mantener pesos o comprar dólares.
Si se piensa en más largo plazo (de cuatro años en adelante), comprar acciones. La economía puede pasar años malos, pero si se cree que en algún momento entrará en alza, entonces las acciones se valorizarán. Incluso si no se piensa en crecimiento sostenido, hay rachas de buenos resultados (la economía argentina es muy cíclica) y entonces se puede hacer negocio.
– Eduardo Robinson
En primer lugar, no actuar impulsivamente. Esto es, cuesta sortear los efectos del deterioro que han sufrido los activos financieros agentinos y también los activos reales. Hoy todo vale menos. Por lo tanto, la sugerencia es analizar con mucho detalle los movimientos. En términos de rendimientos, para el pequeño y mediano ahorrista, el palzo fijo en pesos está muy atractivo, algunas colocaciones en dólares y la compra de dólar billete siempre es un antídoto para pasar tiempos tormentosos.
– Alfredo Grassia
Esta es la peor pregunta para aquellos que nos dedicamos a analizar la economía. Por dos razones, las decisiones que marcan el rumbo de la macro economía de un país, son decisiones políticas, donde se ven afectadas por coyunturas políticas y situaciones sociales que pueden cambiar totalmente la realidad de un país. El ejemplo más cercano es el ejemplo del “cepo” el actual gobierno crítico y expreso que nunca podrían volver a implementarlo, la realidad y la situación social los obligo a tomar esa medida “populista”. Por esto es muy difícil hacer futurología sobre estos temas. Si podemos decir que hoy el sistema financiero esta fuerte y se tiene las herramientas para responder la demanda, siempre y cuando se continúe con el control en la fuga de divisas, que existe en el sistema financiero local. Hay dólares, hay pesos para poder responder, mi consejo es que no entremos en desesperación y esperar a los resultados electorales del próximo 27 de octubre que serán determinantes en la resolución del futuro.
– Ariel Osatinsky
Los perjudicados son los pequeños ahorristas por estas políticas. Deben tomar todas las precauciones del caso teniendo en cuenta lo señalado en la respuesta anterior. Y, lo más importante, es que deben organizarse en función de sus propios reclamos y unirse a los trabajadores que están luchando contra el ajuste. Es claro que una salida a la crisis requiere de una reorganización económica, social y política.
¿Se podría haber evitado todo lo que está ocurriendo?
– Gustavo Wallberg
Sí, pero para eso habría que pensar en 2016. El gobierno hizo una apuesta esencialmente keynesiana de impulsar la economía con gasto público financiado con deuda, con la esperanza de que tras el crecimiento llegaría la inversión privada. Eso no ocurrió, y tras los tropezones de comienzos de 2018 se tomó un rumbo más útil, pero a los costos propios de ese rumbo hubo que sumarle el cansancio del experimento fallido y la mala gestión política. El gobierno hizo mucho por las condiciones de largo plazo, como la energía, la infraestructura y el respeto institucional, pero no coordinó con estabilidad de precios y de empleo, que a estas alturas eran las prioridades.
Claro que no es sólo el oficialismo, ya que la deuda, por ejemplo, es aprobada por el Congreso de la Nación, de modo que su carga debe ser compartida también por el peronismo. Pero Mauricio Macri tenía el papel de liderar.
Al margen: Néstor Kirchner hizo lo mismo, pero luego del ajuste de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, con una presión tributaria moderada y precios de commodities en alza. Por eso pudo aumentar el gasto y subir los impuestos. Aun así, ya en 2006 había problemas, como la reaparición de la inflación (en 2007 intervino el Indec), y desde 2008 no hay crecimiento. Maurcio Macri partió con otras condiciones iniciales, como alta presión tributaria y precio de commodities a la baja, y su intento duró dos años.
– Eduardo Robinson
Sí, claro que sí. Aunque parezca que los argentinos estamos predeterminados para generar crisis, se podría haber evitado. El Gobierno subestimó los problemas que heredaba. No se planteó una agenda de reformas estructurales, comunicó mal la situación de desequilibrios que dejó la anterior administración, no puso énfasis en mejorar la competitividad de manera genuina y esto llevó a la desconfianza de los mercados el año pasado. este año, si bien se avanzó con un importante esfuerzo fiscal, el ruido electoral se terminó imponiendo. Si la economía argentina no entra en un sendero de reformas, los problemas van a persistir. No hay margen para aventuras populistas. Un dato, los impuestos no alcanzan para financiar el gasto público.
– Alfredo Grassia
Por supuesto que podría haberse evitado, totalmente. La implementación de un modelo que elimina toda variable de crecimiento y desarrollo interno en un país, tiene consecuencias terminales para ese país. El gobierno de Macri llego para implementar un modelo basado en la especulación financiera destruyendo la matriz productiva del país y eso genero una caída del consumo, recisión, inflación descontrolada, desempleo y por todo lo anterior, un crecimiento imparable de los índices de pobreza. Siempre existe otro camino, las decisiones que se toman en materia económica tiene directamente que ver con decisiones políticas y eso determina el proyecto de país que se lleva adelante. Evidentemente este gobierno eligió beneficiar a pocos perjudicando a la gran mayoría del país.
– Ariel Osatinsky
Lo que sucede no es fruto de una fatalidad sino la consecuencia de políticas económicas de todos los gobiernos, el de Macri y los anteriores, que han gobernado para beneficiar a una minoría, los capitalistas tanto locales como extranjeros, que se han beneficiado con la deuda usuraria, los tarifazos, la fuga de capitales, las ganancias del sistema bancario, etc.
Se podría haber evitado con medidas que hagan que la crisis la paguen los capitalistas. Estas medidas de no pago de la deuda, de salario igual a la canasta familiar, prohibición de despidos y suspensiones, nacionalización del sistema bancario y comercio exterior, industrialización que termine con el problema de la restricción externa, triplicación de los presupuestos de salud y educación pública, solo podrán ser impulsadas por una Asamblea Constituyente soberana que impongan los trabajadores mediante una movilización creciente, y que reorganice económica, social y políticamente al país. Es la perspectiva del gobierno de trabajadores.
¿Cuál es su mirada sobre el país de los próximos meses, antes y después de octubre?
– Gustavo Wallberg
Seguiremos en inestabilidad, o en frágil calma, hasta la definición electoral. Luego, dependerá de quién gane. Si lo hace Fernández, deberá lidiar con la imagen que dejó el período 2003-2015. Y no se trata de ser pro o anti mercado, sino de ser o no serios. Todos los países que han dejado de lado la inflación y tienen tendencia de crecimiento comparten unas acciones básicas: un resultado fiscal prudente, no juegan con el tipo de cambio para esconder los problemas de productividad, no emiten sin respaldo, y el oficialismo y la oposición conversan, conscientes de la importancia de la democracia republicana para la existencia de políticas públicas de largo plazo. A partir de allí puede discutirse cualquier cosa sobre la dirección de la acción de gobierno, pero sin esos elementos no hay orientación ideológica que funcione.
Cómo se comportará dependerá de los juegos de poder en su coalición.
Pero gane quien gane, deberá trabajar por reducir la carga tributaria, sobre todo en las provincias, enfrentar el problema de las Leliq, y pensar que hacen falta cambios en las reglas para lograr competitividad, sobre todo en vistas del acuerdo con la Unión Europea. Las metas de mayor y mejor empleo van de la mano de la inversión, sobre todo por parte de las Pymes, y eso requiere seguridad jurídica, impuestos bajos, flexibilidad de empleo y estabilidad de precios. Y más en largo plazo, revolucionar la educación.
– Eduardo Robinson
Antes de octubre, el gobierno ya mostró que tratará por todos los medios de evitar un agravamiento de la situación. dependerá mucho también del rol de la oposición. Se necesita una oposición muy responsable, que evite generar más desconfianza. Si esto se da, es probable que haya estabilidad dentro de la precariedad. Después de octubre, depende. Si resulta electo Alberto Fernández, es probable que haya un trabajo en conjunto, y eso contribuya a evitar más daños. el problema es que la oposición, como le dije, no tiene programa y avanzará en diseñar una economía muy intervenida, procurando alentar el consumo, pero que puede resultar poco creíble. Si es reelecto el Presidente Macri, se empezará a trabajar en una agenda de reformas algo más ambiciosa. Pero, es claro, que por un tiempo la economía continuará en estado de precariedad hasta que se recupere la confianza.
– Alfredo Grassia
Si el resultado de las elecciones del 27 de octubre se repiten, o en su defecto, aumenta la diferencia y el candidato del Frente de Todos supera el 50%, Mauricio Macri tendrá que entregar de manera anticipada el poder, aunque sea de manera implícita, porque, si con los resultados de la PASO se produjo y vacío de poder evidente, nos imaginemos que sucedería si, con los resultados definidos y con un presidente electo, Macri tendría que tomar alguna decisión, cuando hoy ya no tiene fuerza política para hacerlo.
Si vamos a tener meses muy difíciles para los argentinos, donde vamos a seguir sintiendo los coletazos de la última devaluación y de los niveles altísimos en la inflación que vamos a tener, se proyecta en el mejor de los pronósticos un 60% para 2019, donde la recesión se va a acentuar a medida que pasen los meses. Todo esto si el gobierno que asuma no tome medidas contra cíclicas que amortigüen estos golpes y que se pueda ir acompañando desde esas decisiones las consecuencias directas que vamos a tener por todo lo que dejará este gobierno nacional, que seguro será recordado como uno de los peores de la historia en el país.
– Ariel Osatinsky
Habrá un recambio de gobierno, y Fernández-Fernández van a gobernar dando continuidad a las negociaciones con el FMI, con enormes restricciones para el pago de la deuda, pero que están comprometidos con ese pago. Los acreedores como el FMI impondrán condiciones al nuevo gobierno, por lo que en las políticas de Alberto Fernández y Cristina estarán presentes el ajuste, la reforma laboral, medidas contra la educación y salud públicas, una nueva reforma previsional. Los trabajadores y jubilados van a defender sus derechos y conquistas, por lo que las luchas con seguridad se van a profundizar.
fuente:eltucumano

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