Policiales
Viernes 25 de Julio de 2008
Publicada en la Edición Impresa
“La Policía me persiguió y manipuló a mi novia en mi contra”
Gonzalo Leal, acusado de asesinar al comerciante Marcelo Roccuzzo durante el
asalto a su negocio en Floresta, dijo que el día del crimen estuvo con su ex
pareja -con quien discutió-.
“¡Qué linda que sos!”. Fue la única frase que dijo a los medios el sospechoso de ultimar a un comerciante de Floresta en enero de 2007. Gonzalo Javier Leal respondió así a una periodista radial que le preguntó cuál era su versión de los hechos que desencadenaron en la muerte de Marcelo Roccuzzo, víctima de un asalto en su negocio de avenida Colón al 600.
Todo fue diferente en el despacho de la fiscal de feria María de las Mercedes Carrizo. El acusado, quien hasta hace dos semanas vivía en la ciudad santacruceña de Río Gallegos, se declaró totalmente inocente del crimen y sostuvo que su ex pareja y un efectivo de la Dirección de Investigaciones -con quien habría tenido una relación- idearon esta trama para acusarlo.
El 19 de enero de 2007, Roccuzzo fue asesinado en su negocio de venta de helados por dos individuos, quienes le dispararon para llevarse un maletín con más de 5 mil pesos.
Leal dijo que ese día estaba en su casa del barrio Feput, con su novia. Dijo que mientras ambos discutían, llegó un amigo a pedirle prestada su moto Honda NX 200. Añadió que a media mañana de esa fecha se fue a pie hasta la casa de su madre, en el barrio Aget. Allí permaneció toda la noche para acompañar a la mujer quien -según él- “estaba operada del pie y no podía movilizarse por sus propios medios”.
Para el imputado, asistido en ese paso por su defensor Tomás Robert, el núcleo de la acusación en su contra es su ex pareja, con quien tuvo una relación problemática por cinco años.
Narró que la madre de esta muchacha la echó de su hogar por su adicción a las drogas y su mala conducta y él la refugió en su casa.
Dijo que mientras se desarrollaba el noviazgo, ella se volvió más agresiva, con escándalos en público. Ello motivó mudanzas a Villa Luján, barrio Feput (hasta enero de 2007) y a un monoambiente frente a la iglesia de San Roque. “Allí supe que mantenía una relación con un oficial de Investigaciones. Eso me lleva a pensar que todas sus acusaciones fueron pergeñadas junto a ellos. La Policía me persiguió y manipuló a mi novia en mi contra”, expresó.
El abogado Robert pidió un careo entre su cliente y su ex pareja, quien en sede judicial lo responsabilizó del crimen de Roccuzzo. “Está mal de la cabeza, trastornada, y falta a la verdad”, manifestó el acusado.
Por este hecho, que será investigado por la fiscal Teresita Marnero (III) cuando se levante el receso invernal, también están imputados Daniel Fadel, su hijo, Flavio Lucero (sindicados como autores intelectuales del robo) y Alvaro Rodrigo Dip Rivera (uno de los presuntos ejecutores). Leal dijo que identifica al primero sólo de vista y no conoce a su hijo. Acerca de Dip Rivera, dijo que lo llamaba “Boliviano Rodrigo” y que tuvo un incidente con él.
Cuando se le mostraron unos correos electrónicos en los que le pedía a una amiga de su novia que lo ayudara a recomponer su relación y que “no sea ‘bati cana’ (delatora de la Policía)”, el acusado negó haberlos mandado, al igual que la dirección que figuraba allí. “Cuando no estaba en casa, esa amiga buscaba a mi novia para proveerle droga y consumir juntas”, declaró. Sobre su detención en Río Gallegos, Leal manifestó que cuando se enteró de que era buscado, se presentó a las autoridades de Santa Cruz. “Jamás estuve prófugo y estoy a disposición de la Justicia”, declaró.
Todo fue diferente en el despacho de la fiscal de feria María de las Mercedes Carrizo. El acusado, quien hasta hace dos semanas vivía en la ciudad santacruceña de Río Gallegos, se declaró totalmente inocente del crimen y sostuvo que su ex pareja y un efectivo de la Dirección de Investigaciones -con quien habría tenido una relación- idearon esta trama para acusarlo.
El 19 de enero de 2007, Roccuzzo fue asesinado en su negocio de venta de helados por dos individuos, quienes le dispararon para llevarse un maletín con más de 5 mil pesos.
Leal dijo que ese día estaba en su casa del barrio Feput, con su novia. Dijo que mientras ambos discutían, llegó un amigo a pedirle prestada su moto Honda NX 200. Añadió que a media mañana de esa fecha se fue a pie hasta la casa de su madre, en el barrio Aget. Allí permaneció toda la noche para acompañar a la mujer quien -según él- “estaba operada del pie y no podía movilizarse por sus propios medios”.
Para el imputado, asistido en ese paso por su defensor Tomás Robert, el núcleo de la acusación en su contra es su ex pareja, con quien tuvo una relación problemática por cinco años.
Narró que la madre de esta muchacha la echó de su hogar por su adicción a las drogas y su mala conducta y él la refugió en su casa.
Dijo que mientras se desarrollaba el noviazgo, ella se volvió más agresiva, con escándalos en público. Ello motivó mudanzas a Villa Luján, barrio Feput (hasta enero de 2007) y a un monoambiente frente a la iglesia de San Roque. “Allí supe que mantenía una relación con un oficial de Investigaciones. Eso me lleva a pensar que todas sus acusaciones fueron pergeñadas junto a ellos. La Policía me persiguió y manipuló a mi novia en mi contra”, expresó.
El abogado Robert pidió un careo entre su cliente y su ex pareja, quien en sede judicial lo responsabilizó del crimen de Roccuzzo. “Está mal de la cabeza, trastornada, y falta a la verdad”, manifestó el acusado.
Por este hecho, que será investigado por la fiscal Teresita Marnero (III) cuando se levante el receso invernal, también están imputados Daniel Fadel, su hijo, Flavio Lucero (sindicados como autores intelectuales del robo) y Alvaro Rodrigo Dip Rivera (uno de los presuntos ejecutores). Leal dijo que identifica al primero sólo de vista y no conoce a su hijo. Acerca de Dip Rivera, dijo que lo llamaba “Boliviano Rodrigo” y que tuvo un incidente con él.
Cuando se le mostraron unos correos electrónicos en los que le pedía a una amiga de su novia que lo ayudara a recomponer su relación y que “no sea ‘bati cana’ (delatora de la Policía)”, el acusado negó haberlos mandado, al igual que la dirección que figuraba allí. “Cuando no estaba en casa, esa amiga buscaba a mi novia para proveerle droga y consumir juntas”, declaró. Sobre su detención en Río Gallegos, Leal manifestó que cuando se enteró de que era buscado, se presentó a las autoridades de Santa Cruz. “Jamás estuve prófugo y estoy a disposición de la Justicia”, declaró.
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