Isauro Arancibia fue maestro rural desde muy joven. Llegó a dirigir la Agremiación de Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP), y desde allí impulsó la unidad de todos los gremios Fue protagonista del proceso de unidad que llevaría a la fundación de CTERA, de la que fue su Secretario General Adjunto.
En la noche del 24 de marzo de 1976, un grupo de tareas integrado por policías y civiles irrumpió en el local de ATEP, donde Arancibia vivía junto a su hermano Arturo. Con dos escopetas de caza, resistieron y dieron muerte a uno de los asesinos, antes de perder ellos la vida. El cuerpo de Isauro Arancibia tenía ciento veinte balazos, y el de su hermano Arturo, setenta
Periodista: Jorge, ¿cómo nace el Ateneo Isauro Arancibia para la Memoria Activa?
Jorge: La idea de una organización de este tipo comienza a gestarse en San Miguel de Tucumán a través de una serie de reuniones de amigos y compañeros (principalmente docentes en actividad, jubilados, otros profesionales y militantes de derechos humanos) que se proponían dar continuidad a la vindicación de la vida y el legado de Isauro y Arturo Arancibia, maestros y militantes que entregaron todo por la educación pública y la justicia social.
A fines de 2024 –aunque aún no se había constituido formalmente el Ateneo- se lleva a cabo la primera acción colectiva de este grupo: la presentación, a la Legislatura de Tucumán, del “proyecto de creación de un espacio curricular (para los Institutos de Formación Docente, IFD) sobre la vida de Isauro Arancibia y la historia de la lucha del magisterio tucumano por sus derechos”). Actualmente esta propuesta en la Comisión de Educación de la HLT.
Finalmente, a fines de 2025, en un encuentro cargado de emoción, y coordinado por Gladys Arancibia (hermana de Isauro), fundamos el Ateneo.
Periodista: ¿Cuáles son los fundamentos que sostienen este proyecto?
Jorge: Nos apoyamos en los pilares de Memoria, Verdad y Justicia, que son el corazón del movimiento de derechos humanos en Argentina. También nos inspira la pedagogía crítica latinoamericana de Simón Rodríguez, Carlos Mariátegui, Paulo Freire, José Martí y Darcy Ribeiro y, por supuesto, la lucha sindical docente que Isauro encarnó. Queremos que el Ateneo sea un lugar de análisis, reflexión, formación y acción, que proyecte la memoria pedagógica y popular hacia las nuevas generaciones.
Periodista: ¿Por qué eligieron ese nombre tan significativo?
Jorge: Porque el nombre mismo es un homenaje. “Ateneo Isauro Arancibia para la Memoria Activa” no es solo una denominación, es una declaración de principios. La sede está en Tucumán, tierra de los Arancibia, y el título refleja nuestra misión: mantener viva la memoria activa de quienes lucharon por la educación y la justicia social.
Periodista: ¿Cuál es la misión que los guía?
Jorge: Nuestra misión es promover la memoria activa de los hermanos Arancibia como símbolo de lucha. Queremos articular acciones pedagógicas, culturales y comunitarias que hagan de esa memoria una herramienta viva, no un recuerdo estático.
Periodista: ¿Y la visión hacia el futuro?
Jorge: Aspiramos a ser un espacio de referencia, tanto en Tucumán como en el país, en la construcción de memoria pedagógica, sindical y popular. Que educadores, estudiantes y militantes encuentren aquí inspiración para seguir transformando la realidad.
Periodista: ¿Qué objetivos concretos se han propuesto?
Jorge: Difundir la vida y obra de Isauro y Arturo, promover la formación docente con perspectiva en derechos humanos, impulsar investigaciones sobre la historia del movimiento pedagógico y sindical, abrir espacios de participación juvenil y comunitaria, y organizar actividades conmemorativas en fechas clave, como el 24 y 25 de marzo. Son objetivos que buscan unir memoria y acción.
Periodista: ¿Cómo está organizada la institución?
Jorge: El Ateneo tiene un Consejo Directivo integrado por referentes educativos, sindicales y de derechos humanos. Nos honra contar con Gladys Arancibia, hermana de Isauro, y Mariana Arancibia, hija de Arturo, como consejeras honoríficas. Además, la Dirección Ejecutiva coordina cuatro áreas: Memoria y Derechos Humanos, Educación y Formación Docente, Comunicación y Cultura, y Administración y Finanzas. En esta organización todos somos Consejeros y las decisiones se toman enconjunto.
Periodista: ¿Qué metodología de trabajo aplicarán?
Jorge: Apostamos a la participación democrática, el pluralismo, la horizontalidad y la articulación territorial. Queremos que sea un espacio interdisciplinario, organizado por Áreas, donde la memoria activa se viva como práctica transformadora, no como mero discurso.
Periodista: ¿Con qué recursos cuentan?
Jorge: Inicialmente con aportes humanos, materiales y financieros del propio Ateneo, pero esperamos contar con el apoyo de organismos públicos, sindicatos, organizaciones sociales y donaciones. Todo bajo criterios de transparencia y rendición de cuentas, porque la confianza y la claridad es esencial para sostener este proyecto.
Periodista: ¿Cuál es el cronograma inicial?
Jorge: El inicio formal fue en octubre de 2025, con la firma del Acta Fundacional. Y ya estamos preparando la Semana de la Memoria Activa, que estamos diagramando entre el 18 y el 25 de marzo de 2026. Este año, en particular, será un momento de encuentro, reflexión y celebración colectiva porque se cumplen 50 años del golpe cívico-militar que asesinó a Isauro y Arturo, 60 años del cierre de los ingenios y 100 años del nacimiento de Isauro Arancibia, asesinado el día anterior a su cumpleaños.
Por supuesto que durante todo 2026 vamos a continuar impulsando distintos proyectos muy significativos de los que ya iniciamos la gestión de muchos de ellos, y todos enmarcados en un año de fuerte contenido conmemorativo.
Periodista: Finalmente, ¿quiénes avalan esta iniciativa?
Jorge: El acta está firmada por los miembros del Consejo Directivo y representantes de las organizaciones participantes. Y tiene el aval de Gladys y Mariana Arancibia, quienes con su presencia nos recuerdan que este Ateneo no es solo una institución: es también un acto de amor y continuidad de ideales.
Periodista: Jorge, para terminar, ¿qué significa para vos la “memoria activa” en la vida cotidiana?
Jorge: La memoria activa es mucho más que recordar o hacer historia. Es un sentir, una convicción y latido que nos acompaña en cada gesto, en cada palabra, en cada aula y en cada plaza. Es la certeza que quienes lucharon por la educación y la justicia social siguen caminando con nosotros, iluminando el presente y sembrando futuro.
Lo nuestro no es sólo recordar fechas en el calendario: es una práctica viva, que se renueva cuando un docente defiende sus derechos, cuando un estudiante levanta la voz, cuando una comunidad se organiza para no olvidar y cultivar empatía, solidaridad y cuidado mutuo. La memoria activa es raíz, tronco, follaje y frutos: nos conecta con lo que fuimos y nos impulsa hacia lo que queremos ser.
En el Ateneo, esa memoria se convierte en un decir colectivo, en un abrazo que atraviesa generaciones, en compromiso que no se apaga. Porque recordar a Isauro y Arturo es también recordarnos a nosotros mismos que: “la educación es un acto de amor, resistencia y transformación, y que la justicia social es una tarea que nunca termina y eso la hace aún más digna”.


