Los embajadores de Israel y el Líbano en EE.UU. participaron de la cumbre. El presidente Donald Trump dijo que podría haber una segunda ronda de negociaciones con Irán en dos días.
Israel y el Líbano acordaron entablar negociaciones directas tras las conversaciones de este martes en Washington, que el secretario de Estado Marco Rubio calificó de “oportunidad histórica” para la paz. Las conversaciones fueron rechazadas por Hezbolá, que anunció el disparo de cohetes contra el norte de Israel justo cuando empezaba la reunión. Por su parte el presidente estadounidense Donald Trump dijo al diario New York Post que una segunda ronda de conversaciones con Irán podría tener lugar en Pakistán “en los próximos dos días”, después de que el fin de semana concluyera una primera ronda sin acuerdos.
Luis V. Pérez Gil, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna en Tenerife, España, ve “poco probable” que israelíes y libaneses consigan avanzar en las negociaciones. “Ambas partes tienen posiciones maximalistas y se sienten lo suficientemente fuertes para tratar de imponerse al contrario por la fuerza. Este escenario aboca a corto plazo a un enconamiento de las operaciones militares y a medio plazo a una guerra de desgaste con un aumento de las bajas y de la destrucción de ciudades y poblaciones, pero sin resultados decisivos en el campo de batalla”, advirtió Pérez Gil en diálogo con Página/12.
Encuentro inédito y promesa de continuidad
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, sostuvo que “las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar mutuamente convenidos”. El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su par libanesa, Nada Hamadeh Moawad, mantuvieron un encuentro de dos horas y media en presencia de Marco Rubio, con el objetivo de poner fin a los ataques israelíes en el Líbano. Las negociaciones, de las que fue excluido Hezbolá, constituyeron el encuentro de más alto nivel entre Israel y el Líbano desde 1993.
Según el Departamento de Estado, Israel pidió “el desarme de todos los grupos terroristas no estatales”, en referencia a la milicia chiita, y reiteró su compromiso de “entablar negociaciones directas para resolver las cuestiones pendientes y alcanzar una paz duradera”. Por su parte el Líbano reclamó “un alto el fuego” y el respeto de las condiciones del cese de hostilidades anunciado en 2024, que garantiza la “integridad territorial y plena soberanía” del país, según el gobierno estadounidense.
Ataques sin tregua
Israel se niega a incluir al Líbano dentro de la tregua que EE.UU. declaró con Irán la semana pasada y continuó con los ataques en territorio libanés, incluso este martes. Mientras se celebraba la reunión en Washington, al menos 35 personas murieron y otras 159 resultaron heridas en territorio libanés. El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano dijo que ascienden ya a 2.124 los muertos y a 6.921 los heridos por ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo. Por su parte Hezbolá afirmó haber atacado con cohetes 13 localidades del norte israelí.
Mohammad Eslami, profesor adjunto de Relaciones Internacionales en la Universidad de Minho en Braga, Portugal, explicó a este diario que un alto el fuego antes de la destrucción total de la capacidad militar de Hezbolá no beneficiaría a Israel. “El gobierno del Líbano también está frustrado por la tendencia de Hezbolá hacia Irán, razón por la cual ha guardado silencio sobre los ataques masivos de Israel y la matanza de chiitas libaneses. El gobierno del Líbano, de hecho, permite que Israel castigue a Hezbolá, ya que el ejército libanés no ha disparado ni una sola bala contra Israel en los últimos meses. Según entiendo, Israel negocia por negociar, no para buscar una verdadera solución pacífica“, planteó Eslami.
El bloqueo de Ormuz
Con la atención centrada en la reunión entre Israel y el Líbano, Donald Trump presiona a Irán con un bloqueo naval y amenazó con hundir cualquier embarcación que intentara salir del estrecho de Ormuz. El ejército estadounidense afirmó este martes que impidió que seis barcos zarparan de puertos iraníes durante las primeras 24 horas de bloqueo contra la república islámica. Pero pese a la información de Washington, datos de seguimiento de información marítimo aseguran que al menos tres barcos que zarparon de puertos iraníes cruzaron el estrecho de Ormuz el lunes.
El mando militar iraní tildó el bloqueo estadounidense de acto de piratería y advirtió que si la seguridad de sus puertos “se ve amenazada, ningún puerto del Golfo y del mar Arábigo estará a salvo”. La resistencia aumenta a nivel mundial. China calificó el bloqueo de los puertos iraníes de “peligroso e irresponsable”. Y la presidencia francesa indicó que Francia y Reino Unido organizarán el viernes una videoconferencia entre “países no beligerantes dispuestos a contribuir” a “una misión defensiva” en Ormuz para restablecer la libertad de navegación.
“Estados Unidos no tiene más presión que la de su propia situación interna, y las decisiones que tome a corto plazo en este conflicto vendrán condicionadas por dos variables principales: las perspectivas de inflación de la economía estadounidense en los próximos meses, así como las estimaciones electores de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026, que pueden complicar significativamente el resto del mandato de Trump”, planteó Pérez Gil. Para el analista, “a largo plazo se plantean escenarios del tipo Vietnam, Afganistán o Irak, que en ninguno de ellos acabaron favorablemente para los intereses estratégicos estadounidenses”.
¿Sigue el diálogo en Islamabad?
Pese a las tensiones por Ormuz, el frágil alto el fuego de dos semanas acordado el miércoles pasado se mantiene vigente. Trump dijo este martes que las negociaciones con Irán en Pakistán para poner fin a la guerra podrían reanudarse en los próximos dos días. En una entrevista telefónica con una enviada especial del diario New York Post en Islamabad, el presidente estadounidense recomendó a la periodista permanecer los próximos días en la capital paquistaní.
“Deberías quedarte allí, de verdad, porque algo podría pasar en los próximos dos días, y nos inclinamos más a ir allí”, dijo Trump, quien agregó: “Es más probable, ¿sabes por qué? Porque el mariscal de campo está haciendo un trabajo excelente”. El republicano se refería al general paquistaní Asim Munir, con quien forjó una estrecha relación el año pasado durante el conflicto entre Pakistán y la India.
Trump insiste en que cualquier acuerdo debe incluir la prohibición de que Irán pueda obtener armas nucleares en el futuro. Varios medios afirmaron el lunes que Estados Unidos habría exigido una suspensión de 20 años del programa de enriquecimiento de uranio de Irán. Por su parte, Teherán propuso suspender su actividad nuclear durante cinco años, lo que los funcionarios estadounidenses rechazaron, según informó el diario The New York Times.
“Lo que Trump ha dicho sobre las negociaciones es cierto y las conversaciones probablemente se celebren el jueves. Pero si pueden confiar el uno en el otro y en qué medida, solo lo sabremos después de las conversaciones. El enriquecimiento nuclear y los misiles balísticos son líneas rojas para Irán, y el país no cederá en este tema. Sin embargo, una breve pausa en el enriquecimiento de uranio podría ser aceptable para el régimen iraní si Estados Unidos ofrece una concesión importante”, expresó Eslami a Página/12.
Mientras Pérez Gil aseguró que el problema principal que plantea esta propuesta de negociaciones es que no es creíble para una de las partes. “La administración Trump exhibe un estilo estridente en las amenazas y errático en los objetivos que genera desazón en el bando iraní”, expresó el profesor y agregó que para las negociaciones técnicas con Irán “se necesitan diplomáticos de carrera y especialistas en esos armamentos, pero se encuentran con el amigo empresario y el cuñado del presidente Trump, esa es su principal cualidad”.


