MAGNIFICA HUMANITAS
La tecnología no es neutral. Es apropiada por minorías transnacionalizadas que
la utilizan, pasando por encima del Estado, para vaciar de libertad y dignidad al
hombre. Convirtiéndolos así en meros recursos para una acumulación obscena de
capital. Es el Papa León XIV quien afirma esto en su carta encíclica “Magnifica
Humanitas”. No León Trotsky en su “Revolución Permanente”. Ni mucho menos
nuestro león autopercibido, que no puede sostener nada per se ya que, sus escritos,
son comprobadamente plagios de otros autores.
El Magisterio de la Iglesia habla del copamiento de la tecnología por parte de
los billonarios que se manejan por sobre el Estado. Causa pasmo que nuestras élites
agropecuarias, las que han sido siempre católicas conservadoras, las que no serán
beneficiarias de esta giga acumulación sin intermediaciones nacionales (¿o acaso está
regulada en Argentina la inteligencia artificial?) no reaccionen y sean funcionales a
este proceso extractivo tecnotronizado. Esa élite agropecuaria está representada por
las cámaras patronales de la Sociedad Rural (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas
(CRA), Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) y la Asociación
Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA). Las
mismas integran la conducción del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), que en todas las épocas ha estado a su servicio. Aún más durante gobiernos
populares.
Siendo entonces que SRA, CRA, CONINAGRO y AACREA conducen y se sirven del
INTA, surge la pregunta: ¿Cuál es la explicación de la automutilación (antesala del
suicidio) que implica que estas entidades patronales del campo faciliten la destrucción
de “su” INTA?
DEGRADACIÓN PERSONAL
Las mencionadas entidades patronales que representan a los grandes
productores, integran el Consejo Directivo del INTA, con voz y voto, donde están en
mayoría incluso frente al Estado. De allí que las patronales le dictan el rumbo al INTA.
Esto explica que, a pesar DE que la agricultura familiar (donde están los pequeños
productores) sea el origen entre el 60% al 80% de los alimentos que consumen los
argentinos todos los días, el INTA haya hecho en el pasado tan poco por ese sector. Un
sector tan débil políticamente, como imprescindible nutricionalmente para nuestra
supervivencia.
Hoy asistimos a una paradoja. Las patronales del campo se han puesto muy de
acuerdo con el Estado libertario de que hay que destruir al INTA. Y aun así, las
patronales han sido despreciadas, de forma directa, por el gobierno. A mediados del
año pasado, por un decreto delegado, el Poder Ejecutivo las barrió del consejo
directivo del INTA. Degradó a sus representantes, de consejeros que eran, a meros
asesores sin voto. Concentrando así todo el poder en el presidente del INTA, que es
designado por el gobierno. Ningún gobierno popular hizo algo parecido en la historia.
Los libertarios, sí.
De tal destitución, los consejeros fueron salvados (vaya paradoja) por un
amparo judicial interpuesto por los sindicatos APINTA y ATE, que los restauró en su
calidad perdida de Consejeros. Hoy, en agradecimiento por el apoyo de los gremios, y
como respuesta a la humillación recibida del gobierno… las entidades patronales del
campo siguen acompañando obedientemente las políticas de devastación de la planta
de personal del INTA (retiros voluntarios, no incorporación de becarios) y de remate y
liquidación del patrimonio inmobiliario del INTA. En esta sangría de su dignidad, los
consejeros de las entidades ya empiezan a trasvasar el terreno de las
responsabilidades políticas, para adentrarse en al ámbito de las responsabilidades
penales.
EL INTA COMO INMOBILIARIA EN LIQUIDACIÓN.
El primer hito en el programa de remates de inmuebles del INTA (que apunta a
desprenderse de 42.000 Ha) fue la venta del edificio de propiedad del Instituto sito en
Cerviño 3101. En pleno barrio porteño de Palermo. De allí su alto valor, que inspiró al
gobierno a apurar una subasta en donde, según el fiscal federal de investigaciones
administrativas que intervino, se constató no menos de 10 irregularidades. Pero el
actual Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación aseguró en su momento que,
cumpliendo la ley vigente, del monto obtenido en la venta de Cerviño 3101, el 70% iría
para el INTA. Y los consejeros no formularon reparos a la venta.
Así fue como los consejeros del Instituto consintieron un remate que ellos, en
rigor, no habían ni decidido ni operado. Y a pesar de la advertencia del Fiscal Federal
que la cosa no era transparente. Luego, los consejeros se quedaron esperando la
entrada de ese 70% (casi 13 millones de dólares) …que nunca entraron. El gobierno, a
punta de DNU, cambió la norma inmediatamente después que hizo la venta. Y,
aplicando retroactivamente un decreto (según el mismo reconocimiento del Jefe de
Gabinete en abril de este año), el gobierno se quedó con los 13 millones del INTA.
Ante la pasividad de los consejeros del INTA, para que ésta no se convierta en
complicidad, el sindicato de los trabajadores del INTA, APINTA, les envió una carta a
cada uno de ellos advirtiéndoles que, al menos en Argentina, está prohibido aplicar la
ley de manera retroactiva. Y que, por lo tanto, debían iniciar las gestiones para
recuperar esos 13 millones de dólares que le fueron birlados. Asimismo, les solicitó
que averigüen si el ganador de la subasta no se trataba en realidad de una sociedad
testaferro del grupo IRSA, propiedad de Eduardo Elzstain.
Hasta ahora, la respuesta de los consejeros sigue siendo la pasividad.
¿Complicidad? Habría que determinarlo, lo que sucederá cuando, con el tiempo y el
cambio del clima político, sean citados a dar explicaciones en Comodoro Py. Por lo que
están haciendo, y por lo que están dejando hacer. Lo que sí es seguro, es que hay
colaboracionismo con este desguace de la institución que ellos mismos conducen. Y de
la que son los responsables por ley frente a la comunidad.
¿CÓMO EXPLICAR EL SUICIDIO?
La explicación a estas conductas que además de auto lesivas son indignas,
podría encontrarse en que los empresarios del agro anteponen, ante todo y ante
todos, una cuestión fundamentalista de clase: “aguantaremos todo lo que sea, con tal
que se arruine al máximo a los sectores populares”. Pero sabe a poco. Y sabe a poco
porque ya ni siquiera se está destruyendo a su principal herramienta de investigación,
que es el INTA. Lo que se pone en riesgo hoy es el mismo factor de poder de las
patronales agropecuarias: su propiedad sobre la tierra.
El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, de aprobarse, abrirá las
puertas, sin limitaciones, a los capitales extranjeros para que compren por centavos
(luego de que acaezca la inevitable devaluación de nuestra moneda) las tierras rurales
que les apetezca. Desplazando a los empresarios agrícolas locales. Entonces. ¿Por qué
siguen apoyando su auto extinción?
El psicoanalista Jorge Alemán explica que nadie va en contra de sus intereses.
Lo que hay que ver es cómo se perciben esos intereses propios. Lo que entiende el
sujeto deseante como interés propio, puede que solo sean las representaciones de
ficción que culturalmente le han impuesto. Representaciones que, en muchos casos,
van a colisionar contra la propia materialidad del sujeto que desea. El deseo de volar
no está reñido con mis intereses oníricos, si me identifico ave. El problema vendrá
cuando salte del décimo piso, y eso se contraponga con mi materialidad de que no
tengo alas.
Llevando este razonamiento y sin abandonar la vía lacaniana, creemos que, en
la alta burguesía argentina, hay una compulsión por la repetición, que viene desde la
mitad del Siglo XX. Que, en su exacerbación, se transforma en pulsión de muerte.
ANGLOSAJONES IMAGINARIA Y SIMBÓLICAMENTE
Luego de años de ser un apéndice del imperio británico hasta por lo menos
1930, en su construcción imaginaria y simbólica, la élite de la argentina no se concibe a
sí misma como argentina. No importa que hayan nacido acá, ni el idioma que hablen,
ni el mate que tomen. Su ethos es el de un sujeto varón, blanco, europeo (o de esa
super-europa que es EEUU) anglosajón, central, exiliado en contra de su voluntad a
estas pampas periféricas. Pampas periféricas que no lo merecen a él, que está por
arriba de sus connacionales latinoamericanos.
Es ese contenido imaginario y simbólico, sin anclaje con la materialidad, lo que
acalla lo real: que es gracias a la riqueza de estas pampas periféricas que esta élite
pudo hacer su fortuna. Y que, los criollos locales, barbarie a la que desprecian, son los
que generan esa riqueza que esta élite goza. Como a esa realidad no la pueden
expresar en su lenguaje (pletórico en anglicismos innecesarios), la argentinidad de la
élite ha quedado forcluida.
La élite no puede poner en palabras que, en la verdad de los hechos, son
argentinos, latinoamericanos y mestizos. Ese conflicto entre lo imaginario, lo simbólico
y una realidad que no pueden expresar, les ocasiona la compulsión a repetir la misma
conducta siempre. A pesar de que los resultados concretos son los mismos y negativos.
El tropezar continuamente con la misma piedra.
¿Y cómo es que manifiestan esa compulsión a la repetición? Cada vez que
aparezca una propuesta política que ensalza lo extranjerizante, allí estarán ellos. La
élite de Argentina la apoyará. Repetirá el error de abrazarla, acunarla y promoverla.
Proclamando un liberalismo estético, allí donde solo hay intervencionismo estatal,
pero en favor del capital foráneo. Un capital que los termina desplazando a ellos
mismos. ¿Evidencia empírica? Tomando datos del INDEC, el componente de capital
extranjero en las 500 empresas líderes del país, según Basualdo, Aspiazy y Manzanelli
pasó del 20% en 1976 a un 60% en 2025. Con menor volumen, esa tendencia se
acompaña en la propiedad de las tierras. De un 2% de extranjerización en 1976, se
pasó a un 7% actual. Para acelerar ese traspasamiento, es necesario la sanción de la ley
de inviolabilidad de la propiedad privada, que hoy se discute en el Congreso. De
aprobarse, esa ley será la herramienta para que la propiedad rural de los empresarios
locales pase a manos de los extranjeros.
Estos procesos de jibarización de la burguesía nacional recobran bríos en cada
ola de ciclos neoliberal en el país. La dictadura militar, el menemato, el macrismo, y
hoy el gobierno de la libertad avanza. Todos prolijamente acompañados de un
aumento del endeudamiento externo, destrucción de la industria y baja del salario.
Para cuando este ciclo se extinga, lo que sobreviva de la burguesía nacional estará
esperando a su nuevo profeta neoliberal para apoyarlo. Y poder consumar, de una vez
y por todas, su propio suicidio. Esta compulsión por la repetición conlleva el complejo
no resuelto de la élite Argentina de que, a pesar de su impostura, en la realidad no es
europea ni super-europea, ni habla inglés como lengua materna. Como la elite
Argentina no puede poner su latinoamericanidad en palabras, como tiene su
naturaleza criolla forcluida, repetirá el ciclo siempre. Ciclo que termina estrellándose
invariablemente con la realidad.
EL GOCE PERVERSO Y LA PULSIÓN DE MUERTE.
Con los rasgos de perversión explícita, se da este cuarto ciclo de neoliberalismo.
En la dictadura la perversión era clandestina. Hoy se goza abiertamente por los
pacientes que mueren por no recibir la medicación, el abandono a los discapacitados,
el despido de trabajadores, el acoso insultante en redes al que piense distinto y los
palos a los jubilados. En este cuarto ciclo, es evidente que en la compulsión por
repetir hay una pulsión de muerte: el goce por aniquilar todo lo que tengamos de
nacional, de latinoamericano. Lo que terminará ocasionando la propia extinción
material de la burguesía nacional.
¿Y la clase media? Bueno, la clase media es una entelequia. Lo que llamamos
vulgarmente clase media, se trata de asalariados que, circunstancialmente, tienen
buenos ingresos. En su aspiracionalidad, se miran en el espejo engañoso de la alta
burguesía nacional. Y la imitan, acompañando alegres el proceso, hasta que la realidad
se tome venganza y les recuerde cruelmente, vía pobreza, que nunca habían dejado de
ser eso, asalariados.
Ver el despliegue de este proceso de vaciamiento en el INTA es tan doloroso
como pedagógicamente ilustrativo. La Sociedad Rural y adláteres, como partícipes
necesarios de la aniquilación de su propia herramienta tecnológica. Pulsión de muerte.
Y todavía articulan la retórica extractiva, financiera y globalizante del gobierno ¿Qué se
creen? ¿Qué cuando se abran las compuertas definitivamente, van a poder competir
contra Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Larry Fink, Peter Thiel o Elon Musk?
La fábula del Estado mínimo implota al primer testeo que le hagan las ciencias
sociales. O la simple lógica. La contradicción está en que, mientras vivamos en
sociedad, habrá cuestiones que siempre serán de la comunidad. Las que
necesariamente requieren de organización, regulación y planificación. Que ese es el
trabajo del Estado, que no es un edificio viejo con una bandera afuera y empleados
dentro, sino un modo de relacionamiento social. La pregunta entonces no es si hay o
no hay Estado. Porque Estado siempre hay. La pregunta entonces es para quienes o en
favor de quienes organiza, regula y planifica ese Estado siempre presente.
Y el Estado libertario organiza, regula y planifica para y a favor del capital
transnacional. En lo que va del gobierno de la Libertad Avanza, le ha abaratado la
mano de obra local. Le ha sacado (o va sacando) las restricciones para girar fondos al
exterior. Le ablandó las normas para que constituyan cáscaras societarias ficticias y
operen con impunidad en el territorio. Le ha abierto las importaciones. Le ha permitido
actuar sin resguardar al medio ambiente. Le otorga jubileos impositivos, aduaneros y
cambiarios como el RIGI. Le ha desincriminado la evasión fiscal. En breve le va a
permitir quedarse con tierras agrícolas que desee.
Por ello, el gobierno de Javier Milei registró el nivel más bajo de Inversión
Extranjera Directa (IED) desde el año 2003. Convirtiéndose en el primer período en el
que el saldo de IED pasó a ser negativo. No, no es ilógico, ni un contrasentido. Es
coherente. El régimen que impone el Estado libertario es para que los capitales al final
salgan, no para que entren y se queden. La «fuga de capitales» (Formación de Activos
Externos) llega a los 45.000 millones de dólares en lo que va de la era Milei. Algunos
autores creen incluso que la cifra es más alta.
¿Realmente la alta empresa argentina avala este vaciamiento? Los miembros
del Consejo Directivo del INTA, representantes de las cámaras empresarias
agropecuarias, son un ejemplo de que sí. Rematan las propiedades del Instituto y
diezman sus recursos humanos, para hacer méritos ante un gobierno que ya había
intentado degradarlos. Y que no tuvo éxito por la resistencia de los sindicatos de
trabajadores, esos sindicatos que las patronales desprecian.
La conducta sumisa y tanática de las patronales agropecuarias y sus
representantes en el INTA, no encuentra entendimiento desde la materialidad. Solo la
explica la una pulsión de muerte, ante un complejo de inferioridad no resuelto de los
empresarios agropecuarios. Un trauma que les dicta que hay aniquilar todo lo que sea
nacional. Con lo que, a corto plazo, se están aniquilando a ellos mismos.
AUTOR: javier ortega
Docente Universitario, Doctor en Derecho Público y Economía de Gobierno.


