El histórico Complejo Deportivo Nicolás Avellaneda permanece cerrado como consecuencia de un conflicto judicial que enfrenta a la empresa Cedena SRL con Belgrano Cargas y Logística S.A., una situación que dejó sin actividades deportivas, recreativas y artísticas a uno de los predios más emblemáticos de San Miguel de Tucumán. Ninguna de las partes es propietaria del inmueble, el propietario es el Estado Nacional.
Desde principios de este mes, el acceso al complejo, ubicado sobre calle Suipacha al 100, fue clausurado por orden de la Justicia. Las cadenas, las cintas de restricción y los carteles que prohíben el ingreso reemplazaron el movimiento cotidiano de cientos de personas que asistían para practicar fútbol, vóley, artes marciales, calistenia, danza aérea y otras disciplinas.
Detrás del cierre existe una compleja disputa por la administración del inmueble, cuya historia está vinculada al patrimonio ferroviario nacional. El predio forma parte de los bienes que continúan bajo la órbita del Estado nacional y son administrados por Belgrano Cargas, luego de sucesivas reorganizaciones del sistema ferroviario argentino que comenzaron en la década de 1990 y continuaron con la creación de distintos organismos nacionales hasta la conformación de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y las posteriores reformas impulsadas por la Ley Bases.
La controversia tomó estado público cuando se conoció un oficio del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N.º 5, que ordenó el desalojo de María Gabriela Cisneros, de Cedena SRL, y de cualquier ocupante o tenedor del inmueble identificado como Estación Ferroviaria Tucumán CC, ubicado en la esquina de 24 de Septiembre y Suipacha.
La resolución judicial autorizó incluso el uso de la fuerza pública, el allanamiento del inmueble y la apertura de cerraduras en caso de ser necesario, además de disponer el inventario de los bienes que permanecieran en el lugar. La medida fue ejecutada con la intervención de la Justicia Federal en Tucumán.
Desde el Gobierno provincial aclararon que no forman parte del conflicto. El secretario de Deportes, Diego Erroz, explicó que el inmueble pertenece a Belgrano Cargas y recordó que tiempo atrás la Provincia había analizado la posibilidad de alquilar el predio, alternativa que finalmente no prosperó por cuestiones legales.
Según indicó el funcionario, la información disponible señala que Belgrano Cargas habría cedido el uso del espacio a un privado, quien posteriormente administraba o subalquilaba los distintos sectores donde funcionaban las escuelas deportivas y recreativas. A su entender, el litigio actual se desarrolla entre esas partes y no involucra al Estado tucumano.
Más allá del expediente judicial, el cierre también reavivó el debate sobre el destino de numerosos inmuebles ferroviarios desafectados durante las últimas décadas. Especialistas sostienen que muchos de esos espacios quedaron sin uso ferroviario, fueron ocupados con distintos fines sociales o deportivos y hoy presentan situaciones administrativas complejas debido a la falta de definiciones sobre su dominio y explotación.
Mientras tanto, los principales perjudicados son quienes desarrollaban sus actividades en el complejo.
Adolfo Anta, profesor de aikido desde el año 2000, aseguró que nunca recibieron una explicación oficial sobre lo ocurrido. Relató que fueron convocados a una reunión que nunca se realizó y que solamente recibieron la orden de retirar todas sus pertenencias en pocas horas. Según afirmó, durante todos estos años abonaron regularmente el uso de las instalaciones y el cierre los dejó sin su fuente de trabajo.
Una situación similar describió Jerónimo González, profesor de calistenia desde 2020, quien se enteró del desalojo mediante un llamado telefónico y, al llegar al predio, encontró el complejo completamente cerrado. Además de interrumpir las actividades deportivas, la clausura impactó directamente en los ingresos de quienes trabajaban diariamente en el lugar.
El Complejo Nicolás Avellaneda fue durante décadas uno de los principales espacios de encuentro para el deporte amateur, la recreación y distintos eventos culturales y comerciales de Tucumán. Incluso fue sede de ferias de artesanías, exposiciones y competencias regionales.
Por ahora, no existe una fecha prevista para su reapertura. Hasta que la disputa judicial encuentre una resolución definitiva, las puertas del histórico predio permanecerán cerradas y cientos de deportistas, profesores y vecinos seguirán sin uno de los espacios recreativos más tradicionales de la provincia.
fuente:contexto


