martes, octubre 6, 2026
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Alzheimer: los cinco hábitos que colaboran a prevenir el deterioro cognitivo

El neuropatólogo Gustavo Sevlever estimó en Cadena 3 que medio millón de argentinos tienen la enfermedad u otros trastornos cognitivos. Advirtió sobre la salud de los cuidadores y las limitaciones del sistema sanitario.

El diagnóstico temprano y la combinación de actividad física, control cardiovascular, alimentación saludable, socialización y entrenamiento cognitivo están modificando el abordaje del Alzheimer, sostuvo el neuropatólogo Gustavo Sevlever. El especialista destacó la importancia de actuar antes de que avance el deterioro y de acompañar tanto a los pacientes como a quienes los cuidan.

En diálogo con Cadena 3, el director de Docencia e Investigación y jefe del Departamento de Neuropatología del Instituto Fleni estimó que alrededor de medio millón de personas padecen Alzheimer o trastornos neurocognitivos en la Argentina. Advirtió que esa cifra no refleja a todas las personas que están en riesgo, un grupo central para las estrategias de prevención en una sociedad que envejece.

Ante las consultas sobre olvidos y lagunas de memoria, aclaró que el envejecimiento saludable también puede producir cambios que no necesariamente anticipan una enfermedad. Comparó ese proceso con las arrugas de la piel: el cerebro también envejece y algunos olvidos son considerados benignos porque tienen escasa repercusión práctica.

Sin embargo, remarcó que la evaluación profesional permite distinguir esas situaciones de las que pueden anunciar Alzheimer u otra demencia. «La consulta con el profesional especializado es mandatoria», afirmó.

Para explicar la utilidad de la detección temprana, recurrió al ejemplo del colesterol y el riesgo cardiovascular: así como ciertos indicadores permiten anticipar riesgos antes de que ocurra un infarto, existen herramientas que ayudan a identificar señales de la enfermedad cuando las funciones cognitivas todavía están conservadas.

Sevlever identificó tres avances que, según consideró, están cambiando la historia del Alzheimer: los métodos de diagnóstico precoz, las intervenciones preventivas sobre el estilo de vida y los tratamientos dirigidos contra la proteína amiloide.

Sobre el primero, destacó los biomarcadores, entre ellos los que pueden medirse mediante análisis de sangre. Explicó que permiten identificar alteraciones antes de la aparición de síntomas y describió esa situación como la de «un nuevo paciente»: alguien que está en riesgo, pero que aún conserva sus capacidades. Allí ubicó una oportunidad para intervenir e intentar preservar el funcionamiento cerebral.

En materia de prevención, resaltó como un motivo de orgullo el programa LatAm-FINGERS, desarrollado en 11 países latinoamericanos y 12 centros, coordinado por Fleni y financiado por la Alzheimer»s Association. La iniciativa estudió a personas con riesgo de deterioro cognitivo mediante una intervención que combinó cinco componentes.

El especialista destacó una mejora del 55% y sostuvo que el resultado «supera todo lo que conocemos hasta ahora». Según los resultados publicados del estudio, ese porcentaje corresponde a una mejora en la cognición global un 55% mayor en el grupo que recibió acompañamiento estructurado respecto del que siguió un programa más flexible y autoguiado.

Al detallar las conductas que recomendó, explicó que deben trabajarse de manera conjunta:

• Control cardiovascular: seguimiento estricto de la hipertensión, el colesterol y las enfermedades cardiovasculares con un cardiólogo. Hizo especial hincapié en el control de la presión arterial.

• Actividad física: ejercicios aeróbicos y de fuerza. Señaló que las pesas adquieren importancia en los adultos mayores por la pérdida de masa muscular y remarcó que el organismo está preparado para moverse, como lo hacían los antepasados que recorrían kilómetros para conseguir alimento. «El sedentarismo es tóxico», expresó Sevlever en Cadena 3.

• Alimentación: destacó la dieta mediterránea como la más estudiada y, según su evaluación, la más eficaz dentro de las estrategias alimentarias de prevención.

• Socialización: mantener vínculos y atender los problemas auditivos que pueden dificultar la interacción. Explicó que el cerebro dedica enormes recursos a comprender a los demás, una capacidad vinculada desde la evolución a reconocer amenazas, colaborar y convivir. «La soledad es tóxica», advirtió, y la señaló como un agravante de la demencia y de los trastornos cognitivos.

• Entrenamiento y rehabilitación cognitiva: ejercicios para la memoria y otras capacidades, mediante aplicaciones o con la intervención de profesionales de la neuropsicología.

El médico subrayó que estas medidas requieren participación activa del paciente y acompañamiento para sostener cambios de conducta. «El médico no puede dejar de fumar por el paciente o hacer ejercicio por el paciente o hacer dieta por el paciente», graficó.

fuente:cadena3

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