Acusan a la policía de Tucumán de convertir el control fronterizo con Santiago en una trampa para facturar

Acusan a la policía de Tucumán de convertir el control fronterizo con Santiago en una trampa para facturar

  25 Jun 2020  

“Vean esto que está pasando en Tucumán porque es de no creer. Pero presten atención, yo voy a tratar de contarlo cronológicamente para que se vaya entendiendo por qué Tucumán es hoy una trampa. Literal.
Todo comienza en el límite entre Santiago del Estero y Tucumán sobre la ruta nacional 9.

Vamos a contarlo de acuerdo a cómo nos fuimos enterando.

El 11 de junio, dos taxistas llegaron al límite entre Santiago y Tucumán. Traían a una pasajera repatriada con tres hijos que tenía permiso para regresar. Era la cuarta vez que estos taxistas hacían este viaje.

El plan original era, como en los viajes anteriores, no entrar a la provincia de Tucumán. Los pasajeros se bajan, entran a pie y un vehículo tucumano los recoge. Los llevan hasta la Terminal de Ómnibus custodiados por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa).

 
El Siprosa les retiene durante el viaje los DNI para que no se queden en el camino. En la Terminal se les hace un control de síntomas, llenan una declaración jurada y pasan a cuarentena obligatoria, con doble hisopado.

Mientras tanto, los taxistas, que nunca ingresan a territorio tucumano, dan la vuelta con el taxi y se vuelven por Santiago del Estero.

Hasta aquí, el plan. Era lo que los taxistas venían haciendo en los viajes anteriores y lo que planeaban hacer.
Pero ese día, el 11 de junio, la Policía de Tucumán les informa que el protocolo había cambiado y que ahora tenían que ingresar a la Provincia y llevar ellos a sus pasajeros hasta la terminal de Ómnibus. Ellos dijeron que no, por dos motivos:
1. Porque el viaje se hacía más largo.

 

2. Porque sabían que les faltaba un permiso provincial, que otorga el COE (Comité Operativo de Emergencias, un órgano administrativo de Tucumán para la pandemia)

Así que dicen que no, que no van a pasar. Pero la Policía les insiste que pasen, que no hacía falta esa autorización y que miren, ahí estaba el ministro de Seguridad de la Provincia, Claudio Maley, en persona, diciendo que pasen.

Así que pasan.
(Aclaración: los taxistas aseguran haber visto al ministro ahí ese día. Otras personas que participan del operativo y que estuvieron ahí confirmaron que Maley estaba. Pero el Ministro todavía no dio declaraciones al respecto)
Pasan. Les dicen que dejen a los pasajeros en la terminal, no se bajen del auto y vuelvan a salir de la provincia por el mismo cruce por el que entraron.
Pero cuando llegan a la Terminal los agarra la Policía. Y les quita el auto. Claro, les faltaba el permiso.
Al auto se lo llevan y a ellos los hacen dormir en la Terminal. Después, les dicen que tienen que ir a cuarentena, en hotel (si pueden pagarlo) o en albergue (gratis). Van a hotel. Se las hago corta…

Les abrieron una causa penal por incumplir las disposiciones (circulaban sin el permiso del COE).

Ellos son los taxistas: Marcelo Sivera y Arnaldo Torres.”
La pregunta es: si les faltaba documentación ¿por qué los dejaron entrar a la provincia? ¿A nadie se le ocurre investigar qué pasó en el límite que dejaron entrar a dos taxistas sin permiso?
Eso sin contar que los taxistas aseguran que les dijeron que no querían entrar y les insistieron para que entren.
En fin, los hicieron entrar sin la documentación y ahora tenían causa penal abierta. La opción era ir a juicio y probar su inocencia o… (aquí viene lo interesante)

la otra opción era pagar. Hacer una “donación” al Siprosa, una forma de resolución de causa sin la necesidad de llegar a juicio. Y los taxistas querían ir a juicio. Pero acá viene el problema: un taxista no puede tener causa penal abierta porque pierde la licencia.

Así que, en realidad, no había muchas alternativas. O pagaban o pagaban. Y pagaron. $ 40.000. Más el hotel y los días parados, el chiste los terminó casi fundiendo.
Hasta aquí podemos decir que alguna mano negra les hizo una cama, los hizo pasar a la provincia sin los permisos correspondientes para sacarles plata. Algún pícaro, algún despistado, algún incompetente…
Diez días más tarde, llegan al mismo puesto limítrofe otro taxista, esta vez cordobés: Guillermo Navarro. Venía también sin permiso del COE. Según su relato, le dicen que pase nomás, deje a los repatriados en la terminal, que no se baje del auto y vuelva a salir de la provincia.
 

Navarro pasa, llega a la Terminal y le quitan el auto.

Ese mismo día, ocurre lo mismo con un taxista porteño: Franco Vázquez. Vazquez incluso se resistió a entrar pero, según su relato, a él le dijeron que era obligación. Lo mismo: llega a la terminal y le sacan el auto.
Los dos están hoy en un albergue, sin saber si tienen causa judicial abierta y cuánto van a tener que pagar para que no les armen causa penal.
Y, a esta altura, uno empieza a dudar de que se trate de errores, de cuatro errores aislados. ¿Los están haciendo pasar para sacarles el auto, cobrarles la “donación” a cambio de cerrarles la causa penal, sabiendo que un taxista no puede tener causa abierta?
Ellos son Navarro y Vázquez. Están en un albergue.
Hoy al mediodía llegó al mismo puesto limítrofe el taxista Marcelo Kraft, trayendo repatriados a una abuela con su nieto. Quiso dejarlos en el límite, donde los esperaba su sobrino pero le dijeron que tenía que pasar a territorio tucumano y dejarlos en la terminal.

Pero este taxista ya venía advertido, porque los mendocinos de la semana pasada hicieron correr la voz en todo el país a los taxistas que NO ENTREN A TUCUMAN, SIN IMPORTAR LO QUE LES DIGAN EN EL PUESTO LIMÍTROFE. Así que se negó a entrar.

A todo esto, a los familiares que la esperaban a la pasajera y su nieto en la parte tucumana les dijeron que no podían buscarla y les dijeron que se fueran. Así que el taxista, si se iba, dejaba a la abuela y el chico a la deriva. Entonces decidieron volverse a Cordoba los tres.

Hace unas tres horas, llamaron desde Loreto (Santiago del Estero). Los paró la Policía santiagueña y les dijo que no podían seguir, que desde Tucumán se comunicaron y les dijeron que tenían que VOLVER A TUCUMÁN.
Kraft se negó. A esa altura, ya llevaban cerca de 30 horas viajando. Pero se paró y se negó a volver.
La esposa de Kraft, desde Buenos Aires, se contactó con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que ya estaba interviniendo en la causa de los taxistas 3 y 4.
La mujer, además, consiguió un abogado de Loreto, que hizo una presentación ante un juez santiagueño, que ordenó que escoltaran al taxista hasta el límite con Tucumán, QUE NO ENTRARA A TUCUMÁN y que dejara a la pasajera.
La situación, a esta hora, es la siguiente. Este taxista, Kraft, el número 5, logró hacerlo. Pero la mujer, después de tantas horas de viaje y con un niño de 10 años a cargo, está muerta de miedo de quedarse sola en el límite a cargo de la Policía Tucumana.

Así que la pregunta que queda, lisa y llana es la siguiente: ¿POR QUÉ ESTÁN DEJANDO PASAR A TUCUMÁN A TAXISTAS QUE NO TIENEN PERMISO PARA ENTRAR? O, en realidad ¿para qué?

2 thoughts on “Acusan a la policía de Tucumán de convertir el control fronterizo con Santiago en una trampa para facturar

  1. La policía es corrupta,esto no es nuevo y al ministro ya se le dio varias oportunidades,es hora que lo saquen. Sr. gobernador es un verdadera vergüenza…

  2. por que la policia de tucuman es corrupta y podrida. a los ladrones cuando uno hace una denuncia, los alertan de los allanamientos, con los pesados no se meten, pero les es mucho mas rentable llenar de controles toda la provincia por que asi recaudan mucho mas que andar cumpliendo su verdadero deber, que es luchar contra la inseguridad, por eso tucuman es una boca de lobo por la policia corrupta que se encarga de recaudar incumpliendo sus obligaciones, basta de atropellos por parte de este cuerpo,

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