Yerba Buena: “Con el marketing no alcanza”, el descontrol de la avenida Perón sigue cobrándose vidas

Yerba Buena: “Con el marketing no alcanza”, el descontrol de la avenida Perón sigue cobrándose vidas

  29 Jul 2021  

La tragedia del ciclista Manuel Arancibia, que circulaba a la altura del 2.900 de la avenida Perón y murió tras ser embestido por un colectivo, fue una muestra del descontrol que existe en esa arteria de Yerba Buena.

La avenida Perón, que empezó a construirse en 1993, es una de las vías más amplias de la provincia, pero se caracteriza por el desorden.

Se usa para caminar, correr, andar en bici o hacer un picnic. Es uno de los sitios más elegidos para ir de compras o para sentarse a tomar algo o a comer. Y la eligen a diario miles de automovilistas como vía rápida para ir del centro a Yerba Buena o viceversa. Es una vía multifacética. Esa característica la ha llevado a entrar en conflicto en muchas oportunidades. Como en estos días, a raíz del accidente mortal en el que perdió la vida un deportista, expone La Gaceta este jueves.

Para los urbanistas, la Perón está reclamando desde hace tiempo readecuaciones importantes. Claudia Gómez López, directora del Centro de Estudios del Territorio y Hábitat Popular (Cetyap) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, explica que la avenida cumple hoy un rol estructurante en el Área Metropolitana de Tucumán (AMeT). “Es un acceso rápido que permite vincular el resto de la ciudad con el piedemonte. Este rol rápido está garantizado por los seis carriles que posee, dando clara prioridad al automóvil y la alta velocidad”, describe.
Fatal accidente en Av. Perón al 2900 – LV7

“Además, esta vía vincula directamente el resto del AMeT con el área de esparcimiento natural de la ciudad: la sierra de San Javier y sus múltiples ofertas recreativas, que son escasas en la ciudad. Esto llevó a que se incrementara el tránsito de ciclistas, peatones, rollers, etcétera. En definitiva, es una arteria central que debe preservarse como tal pero urge que sea readecuada para otros usos”, sostiene. Para la experta, sin dudas, se debe incluir un carril para bicis, claramente diferenciado (físicamente) del carril vehicular. “Es una necesidad prioritaria, como así también rediseñar la circulación de vehículos en la zona de las rotondas, especialmente los fines de semana”, remarca.

El urbanista Luis Lobo Chaklián sostiene que hoy la Presidente Perón tiene verdaderos “cuellos de botella” que generan conflictos. Uno de ellos es la llegada a la rotonda de Horco Molle. En ese sector, la avenida se hace más angosta. Además, el municipio ha delimitado allí un espacio de un carril para corredores. Entonces, queda solo uno para los autos, colectivos y ciclistas.

“Los elementos que se pusieron para disminuir la velocidad en la avenida Perón y para ordenar el tránsito son insuficientes. Es necesario reordenar las actividades, clasificarlas bien y que haya una señalización clara de estas”, propone.

Inés González Alvo, investigadora y docente en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT, también sostiene que es necesario repensar algunas cosas en la Perón, según publica La Gaceta. “El eje vial de la avenida es amplio y permitiría tranquilamente contar con un espacio para el uso exclusivo de las bicicletas. Los usos son variados y es bueno que así sea, pero es importante darles prioridad y seguridad a quienes utilizan movilidad activa (es decir peatones y bicicletas, principalmente). Una zona de uso deportivo es compatible teniendo los cuidados necesarios para que no constituya un peligro para las personas. Para eso también hay que poner énfasis en evitar los excesos de velocidad, que son muy comunes es esa vía”, recalca.

Según la experta en movilidad urbana, es importante hacer una distinción en el uso de la bicicleta como medio de transporte, por un lado, y por otro su uso deportivo o recreativo. “Actualmente en la Perón existe un tramo de bicisenda, pero se observa que los deportistas no lo utilizan. Una de las razones puede ser porque es un tramo corto y pobremente ejecutado: por ejemplo, tiene unos lomos de burro enormes, el pavimento incompleto, etcétera”, describe.

Quienes transitan a diario por la Perón advierten ciertas dificultades y remarcan la importancia de que se puedan hacer mejoras urgentes. “Veo muchísima inconducta de los conductores, a las señalizaciones no les llevan el apunte. Creo que hay suficientes carteles, pero faltan controles”, opina Lucía Maizano. Su compañera de ejercicio, Cristina Maldonado, agrega: “la velocidad con la que van es tremenda y no se controla para nada, se exceden mucho más de lo permitido”.

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