El crimen de Gisella reveló el avance de la droga entre los jóvenes del interior de la provincia

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Soñaba con recuperarse para volver a estudiar y para trabajar. Gisella Tatiana Barrionuevo Núñez, de 17 años, era adicta a las drogas y sus padres lo sabían. También su ex novio Emanuel Barrientos que, ahogado de angustia, balbucea que la joven le pedía con frecuencia que la ayudara a salir de su problema. 

“Se sentía enferma por su adicción e intenté sacarla adelante, pero siempre volvía a lo mismo”, confesó. Las intenciones de curarse siempre estaban, pero había algo más poderoso que la dominaba. El viernes a la tarde ella salió en una bicicleta con rumbo desconocido desde su humilde casa del barrio Ibatín, ubicado al este de Monteros. Nunca más regresó.

El miércoles a la tarde la muchacha fue encontrada sin vida en la finca cañera de la familia Muñoz, ubicada en el paraje El Rincón, a orilla de la ruta 334, distante ocho kilómetros al oeste de Monteros. Presentaba golpes en el rostro y una probable fractura de cuello.

El informe de la autopsia, según confirmaron fuentes judiciales, determinó que habría muerto entre 24 a 48 horas antes de que fuera hallado su cuerpo. También, sobre la base de los primeros estudios, estaría descartado que haya sufrido un abuso sexual. Por último, el o los homicidas la habrían estrangulado hasta matarla.

El caso

Su madre Norma Beatriz Nuñez había hecho horas antes del hallazgo la denuncia sobre la desaparición de la muchacha
. “Me demoré en poner en conocimiento porque con frecuencia se ausentaba un par de días”, explicó Norma. A primera vista, según la Policía, la joven fue víctima de un ataque salvaje, ya que se confirmó que tenía huellas de golpes en diferentes partes de su cuerpo.

El fiscal Jorge Carrasco, del Centro Judicial de Monteros, analizaba los distintos elementos periciales requeridos para avanzar en el esclarecimiento del caso. El jueves por la noche, personal de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional Oeste realizaban diferentes allanamientos en distintos barrios y alrededores de la ciudad de Monteros.

“El caso está encaminado y hay mucha confianza de que pronto quedará esclarecido. No se puede dar mayor información porque podría perjudicar el desarrollo de la investigación”, manifestó el comisario principal Alberto Gutiérrez, jefe de la comisaria de Monteros. Todo parece indicar que el o los sospechosos del crimen estarían vinculados con el entorno social de la adolescente.

En torno de la investigación imperaba un firme hermetismo. Carrasco dijo que por el momento no podía brindar ninguna información a la prensa. Por ahora hay indicios de que Gisella no fue asesinada en el lugar en que se la encontró. Aparentemente, le habrían quitado la vida en una vivienda y luego la arrojaron en el cañaveral.

Drogas y transas

“Mi hija fue víctima del mundo de la droga. Lamentablemente ella cayó en esa porquería que aquí se vende como caramelos. Este es un pueblo chico y sabemos quién es quién en este lugar”, disparó Fabián Barrionuevo, padre de la víctima.

El hombre está seguro que el asesino de Gisella está entre los transas o algún adicto con los que frecuentaba desde hace bastante tiempo.

“En su momento hice un pedido a la justicia para que mi hija sea tratada en un centro de recuperación. Pero me dijeron que su caso no era grave”, contó.

Gisella, según comentaron sus familiares, había iniciado en Catamarca, hace un par de años, un tratamiento que no concluyó.

“El Estado se desentiende del problema de adicción que enfrentan muchos jóvenes, como mi hija. Y de esta manera estos caen en manos de asesinos que además de envenenarlos no dudan en quitarles la vida”, acotó el padre de la víctima.

Un flagelo

El juez de Menores y en lo Penal del Centro Judicial de Monteros, Mario Velázquez, admitió que la adicción en jóvenes se constituye en “un inquietante flagelo en la sociedad”.

“No sólo el consumo de sustancias prohibidas sino también de alcohol están naturalizados y sin ningún tipo de contención. No existen los centros de recuperación y nadie hace nada para evitar que los chicos caigan en la adicción”, describió el magistrado, a tono con lo denunciado por Barrionuevo.

“Lo que sucede denuncia que estamos fracasando como sociedad”, remató. En Monteros la muerte de Gisella le imprimió mayor preocupación al clima de inseguridad que se vive en la zona desde hace tiempo.

“Los robos, los asaltos y los hurtos se han tornado frecuentes. Y hasta ahora lo que se hizo para mejorar la seguridad dio poco resultado. La muerte de ésta joven es un claro ejemplo de la situación”, manifestó Andrés Gómez, vecino de la zona.

Los restos de Gisella fueron velados durante la mañana en una sala velatoria céntrica y sepultados en la tarde en el cementerio municipal.

fuente: contexto

El Siglo Web

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Redacción de El Siglo Web - Independencia en casa - AÑO 2017

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